La leyenda del Rincón Malillo

En el casco antiguo de Jerez de la Frontera, en la ciudad de Andalucía (España), existe un conjunto de callejuelas muy pintorescas justo a espaldas  del Palacio de Riquelme, que tienen una fama legendaria por la sinfonía de Germán Álvarez Beigbeder que lleva el nombre de la “Rincón Malillo”. Este conjunto de recovecos y callejuelas en las que hoy se encuentra la Pinacoteca Rivero,  tiene detrás una interesante leyenda que se las contaremos a continuación.

Cuenta la leyenda que existía un caballero jerezano de nombre Luis de Montoro (Aunque en algunas versiones de esta leyenda tal caballero jerezano es llamado Álvaro Mendoza y en otras es simplemente Virués). Este distinguido caballero tenía fama de jugador, gran bebedor y un diestro espadachín. Tanto así era su fama que no había rival que le diera la talla, su osadía lo llevó a retar al mismísimo diablo en persona.

En el momento que lanzó su osado reto al diablo, Montoro sintió una fuerte punzada en el brazo derecho, y seguidamente apareció una gran mancha de sangre en aquel lugar, acto seguido Montoro huyó raudamente a su casa por la calle Justicia a través de la Plaza del Mercado. El miedo que le dio fue difícil de explicar tanto fue su temor que mandó poner una cruz de hierro forjado en una gran base de piedra, justo en lo que se conoce como el Rincón Malillo.

Se dice que Luis de Montoro nunca más volvió a salir de su casa, tanto así que tenía la fama del mote “el enjaulado”, también se dice que aquella extraña y repentina herida nunca cicatrizó hasta el día de su misma muerte. Hoy podemos encontrar la lápida de este famoso caballero en la iglesia de San mateo, junto a los de sus familiares.

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