La Torre de Babel

Babel

La Torre de Babel aparece por primera vez en el libro del Génesis, inmediatamente después de la narración referida a la inundación, así en el capítulo diez del libro, se habla de los descendientes de Noé y se enumeran algunas de sus actividades.

El siguiente capítulo comienza así:

Ahora todo el mundo tenía una sola lengua y las mismas palabras. Como los hombres se movieron hacia el este, encontraron una llanura en Sinar y se establecieron allí. Se dijeron uno a otro: “Ven, vamos a hacer ladrillos y cocerlos al fuego”. Ellos usaron ladrillos en lugar de piedra y brea en lugar de mezcla. Entonces ellos dijeron: “Ven, vamos a edificarnos una ciudad y una torre cuya cúspide llegue al cielo, para que podamos hacer un nombre para nosotros mismos y no estar dispersos sobre la faz de la tierra”.

Aquí se hace referencia a la Torre de Babel, situada en el antiguo reino de Sinar (Babilonia) y considerada por la mayoría de los teólogos cristianos como una advertencia alegórica contra los peligros de la soberbia. Se describe como una “torre cuya cúspide llegaba al cielo“, y se presentaba como una construcción monumental demostrando que la raza humana podía también ostentar los cielos, pero esto les trajo consecuencias.

Esta construcción por lo tanto desafiaba los límites terrenales que poseían los humanos y cuando Jehová (dios hebreo) desciende a la tierra y ve este desafío del hombre hacia él, despierta su ira, ya que los hombres al realizar semejante obra, afianzaron su soberbia, el pecado capital, que manifestó como una declarada insolencia ante el creado, quien tomo cartas en el asunto decidiendo destruirla y con ella al orgullo desmedido del hombre.

Foto: Cea – flickr

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