Los Ángeles guardianes, parte I

Los conocidos como ángeles guardines o destellos de luz tienen una importante misión: ayudar a las personas a encontrar sabiduría y paz en la conciencia y en el alma.

Son seres de luz radiante, de dones superiores que les permiten moverse en tiempo y espacio con la capacidad de socorrer a las personas que los invocan. Son llamados por la gente en diferentes circunstancias, salvar vidas, evitar accidentes, ayudar a los enfermos, evitar catástrofes, traer paz y consuelo, iluminar mentes, etc.

Hay distintos tipos de ángeles guardianes, que te protegerán en distintas etapas de la vida y a los que podrás invocar pidiéndoles ayuda para ti o para alguien que la necesite:

El ángel guardián de los niños: Este ángel es guardián y protector de todo lo nuevo y joven en la vida. Particularmente protege a los bebés recién nacidos. Vela por lo creciente, que necesita alimentos y cuidados para seguir haciéndolo.

Este ángel también te brinda su ayuda en todo nuevo comienzo, proyecto o relación. Orando al ángel guardián de los niños podrás agradecer el milagro de la vida, pedir guía y protección para todo lo nuevo, frágil y tierno que haya en nuestro interior. También puedes invocar a este ángel en nombre de algún familiar, amigo o persona que necesite su ayuda.

Ángel guardián de la juventud: este ángel no solo protege a las personas jóvenes, sino también, vela por todo lo juvenil que tienes en tu interior, es el que avisa a los jóvenes que está bien equivocarse y no hay que temer a los errores provocados por la inexperiencia.

 Te ayudará a descubrir el modo correcto de hacer las cosas, cuidándote en este proceso y protegiendo tu espíritu vital y el entusiasmo que tienes en tu corazón. El ángel guardián de la juventud te da pequeñas licencias para cometer actos curiosos y divertidos, explorando nuevas formas de conocimiento y expresión, fomentando la capacidad de liderazgo, la creatividad y el entusiasmo de lo joven.

Como protector de la fuerza de la juventud y la inocencia de la curiosidad, se le puede ofrecer una plegaria para que conceda una conciencia constante de lo juvenil y divertido, que proteja a los jóvenes cuando salen al mundo tanto a divertirse como a estudiar o trabajar y a los más grandes para que nunca pierdan la confianza en la bondad de la vida.

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