Los Arquetipos femeninos del Tarot

Las cartas de Tarto representan diferentes arquetipos que son los que tienen que ver con las vidas y avatares que suceden a cada persona.

Así como las cartas españolas fueron creadas para jugar con las clases sociales de la época, los campesinos o bastos, el clero o copas, la nobleza o espadas y la burguesía u oros; las cartas del Tarot, aunque su origen se pierde en el tiempo, también representan elementos de la vida cotidiana, con la diferencia de que son más plurales y atemporales.

Los arquetipos de las cartas del tarot se pueden dividir, por ejemplo en femeninos y masculinos, siendo los primeros a los que nos dedicaremos en este momento.

Las Estrellas, el arcano XVII, representan lo inconsciente, lo divino y el cosmos. Está relacionada con la creatividad  las comunicaciones. Es un punto de vista místico e innovador. Para los astros se la relaciona con Acuario.

Las Luna, Arcano XVIII, es la carta de las energías femeninas, intuición, sensibilidad y sueños. Su cara oculta nos invita a descubrir nuestras energías mostrando la necesidad de poder avanzar tanto a la luz como en las sombras. Esta doble sensación también hace referencia a los ciclos, los recuerdos, es decir, las caras de la misma moneda.

La Fuerza, Arcano VIII, la conjunción del cuerpo y el alma, el amor espiritual y el físico. Su dualidad expresada en la mujer que domina y protege, induce a enfrentar con firmeza pero a indica la necesidad de la reflexión.

La Justicia, Arcano XI, esta no es una justicia ciega, sino que indica que debe conocerse la realidad para tomar las decisiones con rigor, estoicismo, modestia y austeridad.

La Muerte, Arcano XIII, por el contrario de la tétrica imagen que la representa, en Tarot significa el fin de una etapa y el comienzo de otra. Indica la necesidad de dejar el pasado atrás para comenzar el presente y disfrutar el futuro.

Y la Templanza, Arcano XIV, es la armonía y el equilibrio aunque no se comprenda bien la situación o la posición desde donde debe tomarse la decisión. Indica la necesidad de moderar y poder mezclar las realidades. También indica la protección divina y el cuidado de la salud.

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