Todo sobre los hechizos

Los hechizos o conjuros son acciones o actos mágicos que se realizan para producir determinados efectos sobre la realidad a través de procedimientos sobrenaturales que poseen carácter litúrgico o ritual.

Los que practican este tipo de magia, no necesitan manejar ningún tipo de idioma en especial, sí, debe conocer profundamente la naturaleza para lograr aplicar mejor su energía y obtener así los mejores resultados. Los hechiceros son capaces de manipular este tipo de magia a través de la voluntad que es expresada mediante la palabra.

Para que un hechizo de buenos resultados es indispensable respetar los fundamentos de la magia y contar con un muy buen estado anímico. Es importante también, antes de iniciar cualquier tipo de hechizo o conjuro, tener muy claro los objetivos, para poder expresarlo de una forma clara, sencilla y coherente.

Se denomina sortilegio, (proviene “se sortis” que significa suerte y “legis” que significa lectura) cuando el hechizo tiene como finalidad adivinar el futuro, y encantamiento, cuando la finalidad es llegar a someter a otra persona u objeto. Los hechizos son parte de las religiones paganas y de algunas religiones monoteístas, aunque su práctica está explícitamente prohibida en el cristianismo.

Cuando los objetivos y los medios utilizados en un hechizo son considerados inmorales, se los suele llamar magia negra, mientras que si los medios y los fines son inocuos, se los denomina magia blanca. Numerosas religiones neopaganas han podido recuperar la utilización de los hechizos y han podido revindicarlos, tal es el caso de los Wiccas.

Los hechizos mágicos son emitidos, en la mayoría de las culturas, por hechiceros, brujas o médicos brujos, en función de satisfacer las necesidades de un grupo de personas o de un individuo en particular.

Una bruja o un conjunto de brujas pueden emitir “amarres”. Los hechizos de amarre se han originado en la santería, son antiguos rituales que pueden resultar peligrosos tanto para quienes lo llevan a cabo, como para las personas que lo reciben. Generalmente, los que realizan este tipo de hechizos aseguran que pertenecen a la magia blanca y que no trae ningún tipo de efecto o daño secundario a la persona que está siendo víctima del amarre, pero esto es una doblegación de la voluntad, por lo que no es otra cosa que un hechizo de magia negra.

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