Más mancias curiosas: Osteomancia

Esqueleto

Han sido muchos los métodos de adivinación que se han usado, y que aún se usan, a lo largo de la historia. Algunos de eso métodos de adivinación recurrían al uso de animales y, en ocasiones, a su sacrificio. La última vez que os hablé sobre una de estas mancias referentes al uso de animales fue la kefalonomancia, el método con el que Lombardos y Germanos intentaban adivinar la culpabilidad de una persona, usando la cabeza de un asno colocada en unas brasas encendidas y que, con el paso de los años y por haber sido relacionado con la brujería, acabó cayendo el olvido.

Hoy os traigo otra de esas mancias que, por su metodología, seguro que se os queda en la cabeza durante un buen tiempo: la osteomancia, un método de adivinación mediante la manipulación y observación de los huesos. El osteomante debía sacrificar a un animal -solía ser una oveja- para así poder responder preguntas sobre el futuro con sólo la observación de sus huesos. El método de lectura consistía en dividir los huesos del animal en doce áreas o casa: seis de ellas dispuestas en orden regular desde el cuello del hueso hasta la fosa supraespinosa, las seis siguientes contenidas en el espacio del otro lado de la espina, en correspondencia con las anteriores. Estas doce casas estaban conectadas a los doce signos del zodiaco.

La osteomancia fue practicada en Babilonia, Arabia y Valle del Indo, siendo considerada por muchos como una profecía científica. La osteomancia también también se practicó en China, aunque fue allí que se le aplicaran diferentes cambios a la metodología, como el uso del fuego: el osteomante hacía orificios en los huesos y por ellos aplicaba una varilla al rojo vivo hasta que el hueso se quebraba. Las grietas que se formaban en el hueso una vez quebrado era lo que el adivino interpretaba.

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