Mujeres maravillosas. Las Beguinas

Las beguinas surgieron en la Edad Media alrededor del siglo XII y XII en Francia, Alemania, Bélgica y Holanda.

Fueron mujeres que se unieron para ayudar a los más necesitados, enfermos y gente poco favorecida, independientes de monasterios y de la iglesia.

Vivian en comunidad y en gran  austeridad, pero  estas mujeres no eran monjas, no hicieron votos de pobreza ni castidad, conservando cada una su individualidad y libertad ya que nunca se sometieron a la iglesia católica, que era la religión dominante en ese momento.

Uno de los aspectos más sobresalientes de estas mujeres era su formación intelectual, ellas leían, escribían y enseñaban a otras mujeres a leer y a escribir y a trasmitirles el entendimiento  que ellas tenían a cerca de ciencia, religión, medicina, artes,  en un período en el que solo los hombres tenían acceso a la cultura y al conocimiento. También enseñaban obras manuales y a cocer, otra labor que desarrollaron fue el cuidado de niños huérfanos , enfermos, leprosos y ancianos, además ayudaban a las personas en el momento de su muerte

Las beguinas eran mujeres solteras o viudas, muy adelantadas y muy valientes para su época, fueron criticadas y juzgadas por la sociedad en especial por la iglesia católica que las condeno y considero que “su modo de vida debía ser prohibido y definitivamente excluido de la iglesia de Dios”. Esto lo hicieron público en el Concilio de Viena en el año de 1312 por el Papa Clemente V.

Los sitios ocupados por las  beguinas se llamaron beguinatos, que fueron una multitud de casas pequeñas, habitadas cada una por una o dos beguinas, que crearon verdaderas ciudades religiosas y que la UNESCO las declaro patrimonio de la humanidad en 1998 por su historia y su belleza arquitectónica, las cuales se encuentran en la actualidad  en varias ciudades europeas

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