No hay mancia más curiosa que la “Gastromancia” (I)

Cantaros

Después de haber estado buscando respuestas en las cenizas con la espadomancia, hoy vamos a terminar el viernes con una de las mancias más curiosas de todas las que llevo leídas… y os aseguro que llevo varias decenas que son dignas del museo de los horrores. Pero en este caso es precisamente todo eso, lo terrorífico y lo siniestro, lo que vamos a aparcar: hoy terminamos con la gastromancia.

A diferencia de lo que pueda parecer, la gastromancia no se trata de adivinar mientras -como se dice en mi tierra cuando comes mucho- “te comes a Dios por los pues”. La gastronomia es el método de adivinación a través del estómago. Importante: el estómago permanecerá en todo momento en el lugar que corresponde, dentro del adivino. Nada de mancharse de sangre. Este primer método consistía en colocar recipientes llenos de agua limpia alrededor de cirios o velas encendidas. El adivino invocaba a los espíritus mientras agitaba los recipientes; entonces los espíritus comenzaban a lanzar respuestas con voz resonante… pero desde el estómago del adivino.

Este primer método ha sido quizás el que más me haya sorprendido -para bien- y sin contar los que cuentan con sacrificios y demás. Otra cosa quizás no, pero original es un rato. En un rato os cuento cómo era el segundo método.

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