San Cayetano, santo del trabajo

San Cayetano es un santo muy popular entre los que buscan trabajo y los que agradecen el que tienen; nació en 1480 en Vicenza, cerca de Venecia, Italia. Era muy estudioso; fue a la Universidad de Padua donde obtuvo dos doctorados y se destacaba por su bondad. En Roma llegó a ser secretario privado del Papa Julio II y notario de la Santa Sede.

Se ordenó sacerdote a los 33 años, y fundó una comunidad llamada Padres Teatinos, ya que el superior de los monjes, monseñor Caraffa, el futuro Papa Paulo IV, era nativo de la ciudad de Teati. Aunque provenía de una rica familia, repartió todos sus bienes entre los pobres. Fundó los famosos “montepíos”, casas de empeño que prestaban dinero a los más pobres.

Murió el 7 de agosto de 1547 en Nápoles, a los 67 años, y a partir de su muerte comenzaron a producirse tantos milagros que fue declarado santo en 1671.

Pero… ¿por qué es el santo del trabajo? Tal vez la explicación esté en que la orden formada por San Cayetano tenía varios propósitos, por ejemplo:
Atender hambrientos y enfermos
Fundar una imprenta para “ganar el pan con el sudor de su frente”
Ayudar a los presos con servicios religiosos y asistenciales
Colaborar con monseñor Caraffa.

La devoción hacia esta figura en el santuario de Liniers, en la ciudad de Buenos Aires, Argentina, es estremecedora, un verdadero fenómeno religioso que coincide con el día litúrgico. Se produce en un ambiente de fiesta, sorprendiendo a los ionvestigadores de los fenómenos sociales, quizás único en el mundo.

Como dice Mircea Elíade: “Toda religión, aún la más elemental es una ontología; revela el ser de las cosas sagradas y de las figuras divinas, muestra lo que realmente es, y de este modo funda un mundo que ya no es efímero e incomprensible, como lo es en la pesadilla”.

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