Relatos de fantasmas en vacaciones

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Esta historia de fantasmas sucedió hace bastantes años y es relatada S. Schlosser, el protagonista vivía en Albania, trabajando en una pastelería familiar de moderado éxito. La vida del pastelero era relativamente normal y feliz, hasta que un día apareció una anciana que, poco antes del cierre de la pastelería, le pidió una docena de galletas.

La anciana apuntó a una galletas especiales de San Nicolás que estaban en exposición, y cuando el panadero le dio 12 galletas la mujer se mostró extrañada. Había algunos pasteleros en la ciudad que entregaban una galleta extra, pero el pastelero de la historia no era muy amigo de esa tradición. ¿Quién regalaría una galleta así nada más?

La mujer le advirtió que había pedido una docena de galletas, no 12, pero no hubo caso. Se marchó ofuscada y a partir de ese momento la suerte del pastelero cambió para mal. Todo lo que preparaban tenía un mal sabor, los clientes empezaron a dejar de venir y la familia corrió peligro.

Un día el espíritu de San Nicolás se apareció frente al panadero y le explicó que, en vida, él había sido extremadamente generoso con todos a su alrededor. Para honrar el sacrificio de Dios con los humanos, San Nicolás le había dado su tiempo, vida y dinero a otras personas. ¿Valía una galleta tanto más que el amor de Dios?

Al día siguiente, la anciana volvió a la panadería y pidió una docena de galletas, el pastelero le entrego cuidadosamente trece galletas de San Nicolás cuidadosamente envueltas y la anciana, agradeciendo, solo dijo ‘El hechizo se ha roto’.

 

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