Simbología antigua; El Sello de Salomón

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El Sello de Salomón o el Escudo de David es una figura hexagonal que se compone de dos triángulos entrelazados que forman el contorno de la estrella de seis puntas, al que se atribuían amplios poderes, como la capacidad de extinguir el fuego, evitar las heridas y realizar muchas otras maravillas.

Los Judíos llamaron a este símbolo el Escudo de David, en referencia a la protección que le daba a sus poseedores, sin embargo otros orientalistas lo asocian más firmemente como el Sello de Salomón, rey considerado más bien como un gran mago, que como monarca y el sello que llevaba grabado en un talismán se supone que realizaba las acciones más extraordinarias.

De todos los talismanes, no hay otro tan importante en el mundo antiguo que fuera tan general y que prevaleciera entre los antiguos como el Sello de Salomón, ya que se ha encontrado hasta en la cueva de Elefanta en la India, acompañando a la imagen de la deidad y muchos otros lugares de religiones brahmánicas y budistas.

Los triángulos entrelazados o Sello de Salomón se puede considerar como una excelencia entre los talismanes del oriente, pero con el tiempo el progreso de la nueva religión, dejó de lado su reputación mágica, a pesar de que los filósofos herméticos de la Edad Media, hicieron uso de él como uno de sus símbolos místicos.

Se dice que los dos triángulos son símbolos del fuego y del agua, pero los eclesiologos parece que se han asentado en la idea de que la imagen debe ser considerada como la representación de las dos naturalezas de nuestro Señor, la naturaleza divina y la naturaleza humana.

Imagen: Flickr

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