Tipos de Dragones, parte III

Estos seres vivían en cuevas, donde escondían sus tesoros. Eran muy independientes y solitarios, rara vez compartían su territorio o sus guaridas.

Los dragones se caracterizan por atacar a sus enemigos con su poderoso aliento, cada uno de ellos poseía uno o varios alientos diferentes con los que podían congelar, envenenar, paralizar o incendiar a su oponente.

Además suelen atacar con sus afiladas garras, con sus enormes colmillos, pateando o azotando con sus alas o con sus larguísimas colas. Los se clasifican por sus colores y su actitud:

Dragones Benévolos

El Dragón Plateado:

Estos importantísimos dragones junto con los dorados eran los más benevolentes y amistosos, ayudaban en las causas justas. Odiaban la violencia y evitaban las peleas, hasta sentirse muy acorralados. Habitaban en las montañas más altas, poseían unas grandes escamas de un tono plateado metalizado, las que le permitían hacerse prácticamente invisibles entre las nubes y los beneficiaba si debían tener algún combate aéreo.
Su principal arma de defensa era su aliento con el que podían congelar o paralizar a su contrincante. A estos seres se les atribuía el poder de lanzar conjuros para crear murallas de hielo, caminar sobre las nubes o controlar la gravedad y el clima.

El Dragón Broncíneo:

Poseían enormes escamas de un brillo extremo y de color bronce, habitaban en climas tropicales y lugares húmedos. Se dice que tenían cualidades casi humanas y amaban ayudar u observar a las personas, para lo que solían transformarse en animales. Poseen dos tipos de alientos: un rayo capaz de electrificar y otro una nube de gas con olores putrefactos. También poseían el poder de lanzar conjuros para crear muros de niebla o controlar el clima.

El Dragón Cobrizo:

Estos dragones eran del tipo volador, habitaban en montañas o colinas y poseían un gran tamaño y una inteligencia muy desarrollada. Se dice que eran dueños de un gran sentido del humor, contaban chistes y acertijos con lo que desconcertaban a su oponente moviéndose mientras se movían de un lado a otro. Esta era una de sus principales armas. Poseían grandes escamas de tono cobrizo que a medida que iban creciendo se volvían verdosas. Con su poderoso aliento podían lanzar una nube de gas paralizante o una nube de ácido. Tenían el poder de lanzar conjuros para crear muros de piedra, mover la tierra o las piedras y neutralizar poderosos venenos.

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